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Filosofía e inspiración2 de septiembre de 20262 min de lectura

Hay que imaginar a Sísifo feliz: la lección de Albert Camus

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En la mitología griega, Sísifo es condenado por los dioses a empujar una roca hasta la cima de una montaña, solo para verla rodar de nuevo hacia abajo cada vez, en un ciclo sin fin. El filósofo Albert Camus eligió justamente esta imagen para titular su célebre ensayo de 1942, El mito de Sísifo, y la usa como metáfora de la condición humana: una vida hecha en gran parte de tareas que se repiten —el trabajo diario, las tareas del hogar, la rutina que vuelve a empezar cada mañana— sin una recompensa final que dé un sentido "externo" y definitivo al esfuerzo. Camus llama "absurdo" precisamente a este choque entre nuestra necesidad humana de sentido y el silencio del universo, que no nos ofrece uno ya hecho. Pero en lugar de concluir que la vida carece por ello de valor, cierra el ensayo con una de las frases más citadas de la filosofía del siglo XX: "Hay que imaginar a Sísifo feliz."

¿Por qué feliz? Camus sostiene que, en el momento exacto en que Sísifo vuelve a bajar la montaña, plenamente consciente de que tendrá que empezar de nuevo, esa misma conciencia lo hace más grande que su propio destino. Ya no es una víctima pasiva de la tarea asignada: es alguien que elige, cada vez, enfrentarla de nuevo con plena lucidez. La felicidad, en esta perspectiva, no depende de un resultado final que cierre las cuentas de una vez por todas, sino de la calidad de la atención con la que habitamos el esfuerzo mismo, instante a instante, sabiendo ya que tendremos que repetirlo mañana.

Esta idea se traslada fácilmente a la vida cotidiana. Las tareas que se repiten —volver a hacer el mismo entrenamiento, cocinar la cena cada noche, ordenar una casa que se ensucia de nuevo al día siguiente— pueden vivirse como una pequeña condena o como un gesto que elegimos repetir con presencia. La diferencia no está en la tarea, está en nosotros: la próxima vez que te encuentres ante algo que ya has hecho mil veces, intenta preguntarte qué cambia si eliges hacerlo con atención en vez de con fastidio. La roca no cambia. Cambia quien la empuja.


Fuentes

  • Camus, A. (1942). Le Mythe de Sisyphe. Gallimard (trad. esp. El mito de Sísifo).

Los contenidos de este blog son informativos y no sustituyen la opinión del médico o del psicólogo.

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