¿Alguna vez has sentido un nudo en el estómago ante otra noticia más sobre incendios, sequías u olas de calor récord? Esa mezcla de miedo, impotencia y culpa por el futuro del planeta tiene un nombre: ecoansiedad. No eres débil ni estás exagerando: es una reacción cada vez más común, y comprenderla es el primer paso para no dejarte arrastrar por ella.
El término fue definido en 2017 por la American Psychological Association junto con la organización ecoAmerica como "un miedo crónico a una catástrofe ambiental". No es una enfermedad, sino una respuesta emocional comprensible ante una amenaza real. Y afecta a muchísimas personas, hombres y mujeres, jóvenes y adultos.
Lo extendida que está lo demostró un estudio publicado en 2021 en la revista científica The Lancet Planetary Health. Los investigadores entrevistaron a diez mil jóvenes de entre 16 y 25 años en diez países distintos: el 59% se declaró muy o extremadamente preocupado por el cambio climático, el 84% al menos moderadamente preocupado, y casi la mitad contó que estos sentimientos afectan negativamente su vida diaria, desde el sueño hasta la concentración. Para tres de cada cuatro jóvenes, "el futuro da miedo". Esas cifras nos dicen algo importante: si sientes esta ansiedad, estás en buena compañía.
La verdadera pregunta, sin embargo, no es cómo borrar la ecoansiedad, sino cómo convivir con ella de forma sana. El primer paso es poner nombre a lo que sientes, sin juzgarte: reconocer la emoción la hace menos abrumadora. Después ayuda reducir la exposición continua a las malas noticias, ese flujo infinito de scroll que alimenta la angustia sin darnos herramientas. En su lugar, un gesto concreto vale más que mil preocupaciones: separar los residuos con cuidado, reducir el desperdicio, caminar en lugar de conducir, unirte a un grupo o a una iniciativa local. La investigación muestra que la ansiedad climática, si se canaliza, puede convertirse en acción útil y proteger nuestro bienestar.
Porque ese es el corazón del asunto: el miedo, solo, paraliza; pero convertido en un pequeño paso, se vuelve energía. Cuidar el planeta y cuidarte a ti mismo no son caminos opuestos: son el mismo camino. No tienes que salvar el mundo tú solo hoy; basta con hacer tu parte, con calma y constancia. Y recordar que cada gesto compartido, sumado al de millones de personas, cuenta de verdad.
Fuentes
- Hickman, C., Marks, E., Pihkala, P., Clayton, S., Lewandowski, R. E., Mayall, E. E., et al. (2021). Climate anxiety in children and young people and their beliefs about government responses to climate change: a global survey. The Lancet Planetary Health, 5(12), e863–e873.
- American Psychological Association & ecoAmerica (2017). Mental Health and Our Changing Climate: Impacts, Implications, and Guidance — definición de "eco-anxiety".
Los contenidos de este blog son informativos y no sustituyen la opinión del médico o del psicólogo.
Mente y emociones
Mente y emocionesLa semana de Flo, 26-31 de octubre: seis historias para jugar, hablar, retomar y estar presentesLa semana de Flo, 26-31 de octubre: seis historias para jugar, hablar, retomar y estar presentes
Mente y emocionesDos letras y un comienzo: ARPANET y el valor de los primeros pasosDos letras y un comienzo: ARPANET y el valor de los primeros pasos
Mente y emocionesBajo la ciudad, juntos: el metro de Nueva York y el valor de saludar