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Mente y emociones5 de agosto de 20262 min de lectura

Tu límite no está donde crees: la ciencia del «puedes ir aún más allá»

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«Crees haber tocado tu límite; luego algo sucede y descubres que puedes ir aún más allá.» Ayrton Senna no hablaba solo de motores y vueltas al circuito: hablaba de esa sensación que todos conocemos, cuando las piernas parecen vacías, la mente dice basta y estamos convencidos de no tener nada más que dar. Y, sin embargo, muy a menudo no es cierto.

Lo confirma el trabajo del fisiólogo Samuele Marcora, de la Universidad de Kent, con su modelo psicobiológico de la resistencia. Según Marcora, no dejamos de esforzarnos porque el cuerpo se haya quedado sin energía, sino porque el cerebro decide que el esfuerzo percibido — cuánto nos “cuesta” ese gesto — ha alcanzado un nivel que ya no estamos dispuestos a tolerar. Dicho de otro modo: el límite que sentimos suele ser un umbral mental, no un muro físico.

En un estudio ya célebre, publicado en el Journal of Applied Physiology en 2009, Marcora y sus colegas hicieron que un grupo de voluntarios realizara noventa minutos de una tarea mental exigente antes de una prueba física hasta el agotamiento. ¿El resultado? Quienes llegaban mentalmente fatigados abandonaban de media un 15% antes, aun teniendo los mismos músculos y el mismo corazón. Es el cansancio de la mente, y no solo el del cuerpo, lo que mueve nuestra meta.

La buena noticia es que ese umbral se puede mover. Reducir la fatiga percibida es posible: entrenar incluso cuando se está algo cansado enseña al cerebro a tolerar el esfuerzo; dividir un gran objetivo en pequeñas metas hace más ligero cada paso; e incluso el diálogo interior cuenta, porque hablarse con ánimo en lugar de con reproche baja de verdad la sensación de esfuerzo. No hace falta engañarse: basta con recordar que la voz que dice «basta» casi siempre llega antes que el límite real.

Esto no vale solo en el deporte. Vale para el estudio, para un proyecto difícil, para un día torcido que parece no acabar nunca. La próxima vez que sientas que no te queda nada, prueba a preguntarte: ¿es el cuerpo, o es la mente la que ha izado la bandera blanca un instante demasiado pronto? A menudo, justo un momento después de aquel «no puedo», todavía queda un pequeño paso posible. Y ese paso, sumado a mil más, es lo que llamamos ir más allá.

Fuentes

  • Marcora S.M., Staiano W., Manning V., «Mental fatigue impairs physical performance in humans», Journal of Applied Physiology, 2009, 106(3), 857–864.
  • Samuele Marcora, modelo psicobiológico de la resistencia y papel del esfuerzo percibido, University of Kent (Sports Medicine, 2014).

Los contenidos de este blog son informativos y no sustituyen la opinión del médico o del psicólogo.

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