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Familia e hijos2 de noviembre de 20262 min de lectura

Hablar con los niños, no solo a los niños: el poder de las conversaciones de ida y vuelta

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¿Cuántas veces al día llenamos a los niños de palabras? «¿Has hecho los deberes? Lávate las manos. Ponte los zapatos». Hablamos mucho, pero no siempre hablamos con ellos, es decir, esperando una respuesta y devolviéndoles la pelota.

Durante años se ha dicho que los niños de familias más acomodadas escuchan unos 30 millones de palabras más en sus primeros tres años de vida. Un estudio de 2018, dirigido por Rachel Romeo y colegas entre Harvard y el MIT y publicado en Psychological Science, intentó mirar más allá del número de palabras. Participaron 36 niños de 4 a 6 años, que llevaron una grabadora durante dos días. Los investigadores contaron las palabras de los adultos, las de los niños y los «turnos de conversación»: una frase del adulto seguida de una del niño, o viceversa, con una pausa de no más de cinco segundos.

Después, los niños escucharon breves cuentos dentro de un escáner de resonancia magnética funcional (fMRI) y realizaron pruebas de lenguaje. Más turnos de conversación se asociaban con puntuaciones más altas en vocabulario, gramática y razonamiento verbal, y con una mayor activación del área de Broca, una región de la corteza frontal izquierda ligada al lenguaje. La asociación se mantenía incluso teniendo en cuenta los ingresos y la formación de los padres y el simple número de palabras pronunciadas por los adultos. Como explicó Rachel Romeo, no se trata de volcar palabras sobre los niños, sino de sostener una verdadera conversación.

Algunas cautelas. La muestra es pequeña, los niños tenían un desarrollo típico y hablaban inglés; el estudio muestra asociaciones y no demuestra que los turnos de conversación causen un mejor lenguaje (los propios autores lo plantean como una hipótesis para estudios futuros); y las grabaciones cubren solo dos días.

¿Qué podemos hacer en casa? Son sugerencias nuestras, de sentido común, no resultados del estudio. Haz una pregunta abierta («¿Qué es lo que más te ha gustado hoy?») y espera unos segundos antes de añadir nada. Retoma lo que ha dicho el niño y amplíalo con una frase. Sigue su tema, aunque sean los dinosaurios por tercera vez. Y apaga el teléfono diez minutos: una conversación de ida y vuelta necesita dos personas que se miren.

¿Y en vuestra casa, cuándo nacen las mejores conversaciones? ¿En la mesa, en el coche, antes de dormir? Contádnoslo en los comentarios: me encanta leer vuestros momentos.

Fuentes

  • Romeo, R. R., Leonard, J. A., Robinson, S. T., West, M. R., Mackey, A. P., Rowe, M. L., Gabrieli, J. D. E. (2018), «Beyond the 30-Million-Word Gap: Children's Conversational Exposure Is Associated With Language-Related Brain Function», Psychological Science. DOI 10.1177/0956797617742725
  • MIT News / NeuroscienceNews (14 de febrero de 2018), «Back and Forth Exchanges Boost Children's Brain Response to Language»

Los contenidos de este blog son informativos y no sustituyen la opinión del médico o del psicólogo.

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