Un niño de cuatro años te trae una caja de cartón y dice: «Es un barco. ¿Juegas conmigo?». ¿Cuántas veces, entre una tarea y otra, la respuesta es «luego»? Nos pasa a todos y no es ninguna culpa. Pero el juego, que a menudo consideramos un pasatiempo, ocupa un lugar sorprendentemente serio en la investigación sobre el desarrollo infantil.
En 2018 la American Academy of Pediatrics, la asociación de pediatras de Estados Unidos, publicó en la revista Pediatrics el informe clínico «The Power of Play», firmado por Michael Yogman, Andrew Garner, Jeffrey Hutchinson, Kathy Hirsh-Pasek y Roberta Golinkoff y reafirmado en enero de 2025. Es un documento de síntesis: reúne la literatura científica sobre el juego en niños pequeños y extrae orientaciones para pediatras y familias.
La tesis central es que el juego adecuado a la edad, con los padres y con otros niños, es una oportunidad única para desarrollar habilidades sociales, emocionales, cognitivas, del lenguaje y de autorregulación. Son las bases de lo que se llama función ejecutiva, es decir, la capacidad de perseguir un objetivo e ignorar las distracciones. El juego, escriben los autores, «no es frívolo», y además sostiene las relaciones seguras y estables con quienes cuidan al niño.
El informe añade un punto sobre el estrés: la alegría compartida y la sintonía del juego, ese «saque y devolución» entre adulto y niño, ayudan a regular la respuesta del cuerpo al estrés, y cuando hay adversidad el juego importa aún más. Por eso se recomienda a los pediatras «prescribir» juego en las revisiones.
Con honestidad: es una síntesis de la investigación, no un único experimento. No promete resultados garantizados ni dice que jugar baste para resolver todas las dificultades.
¿Qué hacemos con esto? Una sugerencia nuestra, no del informe: intenta reservar diez minutos al día de juego elegido por el niño, sin móvil. Sigue su idea en lugar de proponer la tuya, haz preguntas y deja que sea él o ella quien guíe. No hacen falta juguetes especiales: una caja, unos cojines o una baraja bastan. Y cuando llega ese «¿juegas conmigo?», decir que sí es, según la AAP, una de las mejores cosas que un padre o una madre puede hacer.
Y tú, ¿a qué juego te pide jugar más a menudo tu hijo o tu hija? Cuéntalo en los comentarios: tengo curiosidad por saber qué barcos y qué castillos estáis construyendo.
Fuentes
- Yogman M., Garner A., Hutchinson J., Hirsh-Pasek K., Golinkoff R.M. (2018). The Power of Play: A Pediatric Role in Enhancing Development in Young Children. Pediatrics, septiembre de 2018, DOI 10.1542/peds.2018-2058 (reafirmado en enero de 2025).
- American Academy of Pediatrics (2018). Comunicado de prensa sobre el informe «The Power of Play», aap.org.
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