Hay una relación que a menudo queda en segundo plano cuando se habla de crecimiento infantil: no la de los padres, sino la de los abuelos. Sin embargo, según una investigación reciente, podría ser una de las más determinantes para el bienestar emocional en la edad adulta.
Un estudio publicado en Frontiers in Psychology en octubre de 2025 por Jane Stephenson y Laura L. Carstensen (Universidad de Stanford) siguió a jóvenes adultos de entre 18 y 29 años, buscando la relación entre el apoyo recibido de los abuelos durante la infancia y el bienestar emocional en la edad adulta -medido a través de satisfacción con la vida, resiliencia y experiencia emocional positiva, frente a síntomas de ansiedad y depresión. Quienes de niños tuvieron un vínculo cercano con al menos un abuelo mostraron puntuaciones más altas de bienestar años después. Un estudio de 2026 en Family Relations (Wiley), liderado por Fu y colegas, añadió otra pieza: también el contacto digital -videollamadas, mensajes, fotos compartidas- entre nietos adultos jóvenes y abuelos reduce los síntomas depresivos y la sensación de aislamiento, especialmente cuando la distancia física dificulta las visitas.
No hace falta vivir bajo el mismo techo ni verse cada semana. Lo que importa, según estos datos, es la constancia de los pequeños gestos: una llamada regular, un mensaje de voz, tiempo dedicado a escuchar en lugar de solo informar. Los abuelos suelen ofrecer algo que a los padres, ocupados con la gestión diaria, les cuesta dar: tiempo sin prisa, memoria familiar, una mirada más calmada sobre las dificultades. Incluso un pequeño ritual recurrente -la videollamada del domingo, la foto del nieto enviada cada semana, el relato de una vieja receta familiar- construye con el tiempo esa seguridad afectiva que estos estudios miden años después, cuando el niño ya se ha convertido en adulto.
Si tienes hijos, este vínculo hay que cultivarlo activamente, no ocurre solo. Y si eres tú el nieto adulto, esa llamada que llevas semanas posponiendo podría importar más de lo que imaginas, tanto para ti como para quien la recibe.
El tiempo con los abuelos nunca es tiempo perdido. Es una de las inversiones más silenciosas, y más sólidas, que una familia puede hacer.
Fuentes
- Stephenson, J., Carstensen, L. L. (2025). “Grandparent support during childhood is associated with emotional wellbeing in emerging adulthood.” Frontiers in Psychology. DOI: 10.3389/fpsyg.2025.1680383
- Fu et al. (2026). “Young adult grandchildren’s intergenerational and digital solidarity with grandparents and depressive symptoms during the pandemic.” Family Relations, Wiley. DOI: 10.1111/fare.13195
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