Hay un plato que nace de una palabra bereber que significa “mezcla”, atraviesa el norte de África, llega a Israel con los inmigrantes judíos de Libia y Túnez en los años 50 y, décadas después, se convierte en uno de los símbolos del desayuno mediterráneo: la shakshuka.
Huevos escalfados que se cuecen lentamente en una salsa de tomate especiada, muchas veces enriquecida con pimiento, cebolla, comino y pimentón. Un plato humilde, nacido de la necesidad económica, que hoy aparece en menús de medio mundo gracias también a chefs como Yotam Ottolenghi.
Detrás de su sencillez hay también algo de ciencia interesante. Un estudio publicado en Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition (Fielding et al., 2005, vol. 14, n.º 2, pp. 131-136) midió que cocinar los tomates con aceite de oliva aumenta un 82% la absorción de licopeno en plasma respecto a cocinarlos sin aceite: la combinación tomate-aceite de oliva, típica de la cocina mediterránea, no es solo cuestión de sabor, hace que el plato sea nutricionalmente más eficaz. Y los huevos, ingrediente central de la shakshuka, siguen siendo, según las pautas dietéticas 2025-2030, una de las fuentes proteicas de referencia, además de una de las principales fuentes alimentarias de colina, nutriente clave para el hígado y la salud cognitiva a cualquier edad (Nutrients, 2025, 17(7):1129).
La receta, para 4 personas
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cebolla mediana picada
- 1 pimiento rojo en cubos
- 2 dientes de ajo picados
- 800 g de tomates pelados en conserva (o 6 tomates maduros troceados)
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de pimentón dulce (o ahumado)
- una pizca de guindilla (opcional)
- 4-6 huevos
- sal, pimienta, perejil o cilantro fresco picado
- queso feta desmenuzado (opcional)
Preparación: calentar el aceite en una sartén amplia y pochar la cebolla y el pimiento durante 6-7 minutos. Añadir el ajo, el comino y el pimentón y tostar 1 minuto. Incorporar los tomates, salar y cocer a fuego lento 15-18 minutos hasta que la salsa espese. Con una cuchara, hacer huecos en la salsa y cascar un huevo en cada uno. Tapar y cocinar a fuego bajo 5-8 minutos, hasta que la clara cuaje y la yema quede blanda. Decorar con hierbas frescas y servir con pan caliente.
No hace falta ser un experto en cocina para llevar a la mesa un plato que ha atravesado continentes y generaciones. Basta una sartén, veinte minutos y las ganas de compartir algo caliente con quien se quiere.
Fuentes
- Fielding JM, Rowley KG, Cooper P, O’Dea K. “Increases in plasma lycopene concentration after consumption of tomatoes cooked with olive oil.” Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition, 2005;14(2):131-136.
- “Modeling the Substitution of One Egg Increased the Nutrient Quality of Choline and Vitamin D in Exemplary Menus.” Nutrients, 2025;17(7):1129. DOI: 10.3390/nu17071129.
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