El 9 de agosto de 1173, en Pisa, se colocó la primera piedra de lo que debía ser un campanario perfecto: alto, recto, orgulloso. Pero bajo la obra había un terreno arenoso y arcilloso, empapado de agua, y a los pocos metros la torre ya empezó a inclinarse. Un defecto, un fallo del terreno que los constructores nunca lograron corregir del todo. Y sin embargo hoy nadie recuerda las mil torres rectas y perfectas de aquella época: la recordamos a ella, la Torre de Pisa, precisamente por esa inclinación que debía ser su fracaso.

Con nosotros ocurre algo parecido, pero al revés. Tendemos a esconder lo que sentimos torcido dentro de nosotros — una fragilidad, una inseguridad, un lado que no controlamos —, convencidos de que nos hace menos dignos. En 2018, los psicólogos Anna Bruk, Sabine Scholl y Herbert Bless le pusieron nombre en la revista Journal of Personality and Social Psychology: lo llamaron beautiful mess effect, el efecto del bello desorden. En una serie de experimentos observaron que, cuando somos nosotros quienes nos mostramos vulnerables — pedir perdón primero, admitir que tenemos miedo, confesar un sentimiento —, lo vivimos como debilidad y exposición. Pero cuando es otro quien hace exactamente lo mismo, vemos valentía, sinceridad, incluso belleza.

La explicación está en la distancia. De cerca vemos nuestros defectos agrandados, con cada grieta en primer plano; de los demás captamos el conjunto, y el conjunto nos conmueve. Es la misma mirada que dirigimos a la Torre: de lejos es armonía, de cerca es un error de ingeniería. Pero es ese error el que la hace única en el mundo.

La próxima vez que te avergüences de una imperfección, intenta mirarla como la miraría alguien que te quiere. No te preguntes «qué pensarán de mi defecto», sino «¿cómo vería este defecto en alguien a quien quiero?». Casi siempre la respuesta es más amable que la que te reservas a ti mismo.

Las imperfecciones no nos arruinan: nos hacen reconocibles. Nadie se encariña con una superficie perfecta y lisa, sin historia. Nos encariñamos con las grietas, porque es ahí por donde entra la luz. Esa inclinación que querrías enderezar quizá sea justo aquello por lo que los demás te recuerdan.

Fuentes

  • Bruk, A., Scholl, S. G., & Bless, H. (2018). Beautiful mess effect: Self–other differences in evaluation of showing vulnerability. Journal of Personality and Social Psychology, 115(2), 192–205.
  • Opera Primaziale Pisana — historia de la Torre de Pisa (primera piedra: 9 de agosto de 1173).

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