El 11 de agosto de 1999 una sombra atravesó Europa, desde Francia hasta Rumania. Fue el último eclipse total de Sol del milenio: durante unos minutos el día se volvió noche, los pájaros callaron, el aire se enfrió. Millones de personas, con la mirada hacia arriba, contuvieron el aliento. Y luego, como estaba prometido, el Sol volvió. En el punto de máxima totalidad la oscuridad completa duró dos minutos y veintidós segundos. Ni un segundo más.

Hay algo consolador en ese número preciso. Cuando estamos dentro de un momento oscuro — una decepción, una pérdida, un rechazo — tenemos la sensación de que durará para siempre, de que esa será nuestra luz de aquí en adelante. Pero es justo aquí donde la mente nos engaña. En 1998, en el Journal of Personality and Social Psychology, los psicólogos Daniel Gilbert y Timothy Wilson describieron lo que llamaron immune neglect: tendemos a subestimar nuestra propia capacidad de recuperación. En seis estudios, las personas predijeron que sufrirían mucho más tiempo del que realmente sufrieron tras una ruptura, un suspenso, un rechazo laboral.

Gilbert y Wilson lo explicaron así: llevamos dentro un «sistema inmunitario psicológico» que trabaja en silencio, que reelabora, redimensiona, encuentra nuevos significados. No nos damos cuenta, y por eso, cuando estamos en la oscuridad, no lo tenemos en cuenta. Pronosticamos una noche eterna, olvidando que dentro de nosotros ya hay algo que está trabajando para que vuelva el Sol.

La próxima vez que estés en un momento oscuro, intenta no preguntarte «¿y si no termina nunca?», sino recordar otra vez en la que pensabas lo mismo — y en la que, en cambio, el día volvió. No para negar el dolor de ahora, que es real, sino para devolverle su verdadera medida: un paso, no una condena.

Incluso el eclipse más total tiene una duración, y es más breve de lo que parece a quien lo vive desde abajo. La oscuridad es real, pero no es el final de la historia: es la parte en la que la luz, por un momento, se esconde. Y luego vuelve, cada vez.

Fuentes

  • Gilbert, D. T., Pinel, E. C., Wilson, T. D., Blumberg, S. J., & Wheatley, T. P. (1998). Immune neglect: A source of durability bias in affective forecasting. Journal of Personality and Social Psychology, 75(3), 617–638.
  • NASA — Total Solar Eclipse of 1999 August 11 (duración máxima de la totalidad: unos 2 minutos y 23 segundos).

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