Desde hace algunos años, la investigación científica presta cada vez más atención a un canal de comunicación de doble sentido entre el intestino y el cerebro, llamado “eje intestino-cerebro”: un diálogo continuo que pasa por el nervio vago, el sistema inmunitario y las sustancias producidas por los billones de bacterias que pueblan nuestro intestino, el llamado microbiota. Una revisión publicada en 2024 en el International Journal of Molecular Sciences, dedicada precisamente a este eje en los trastornos psiquiátricos, resume las evidencias que vinculan la composición del microbiota intestinal con el estado de ánimo, la ansiedad y la depresión, abriendo camino a una nueva forma de pensar el bienestar mental: no solo la cabeza, también el vientre.
Alrededor del 90% de la serotonina del cuerpo se produce justo en el intestino, aunque esa serotonina trabaja sobre todo de forma local, regulando la motilidad digestiva, y no atraviesa directamente la barrera hematoencefálica para llegar al cerebro. El vínculo con el estado de ánimo es más indirecto pero igual de concreto: las bacterias intestinales producen sustancias (como los ácidos grasos de cadena corta) que se comunican con el cerebro a través del nervio vago y modulan la inflamación sistémica, un factor cada vez más asociado a la depresión y la ansiedad. De ahí nació el campo de investigación de los “psicobióticos”: cepas específicas de probióticos estudiadas por su posible efecto sobre el estado de ánimo, un ámbito todavía joven pero prometedor.
En la práctica, cuidar el propio microbiota significa apostar por la variedad: distintas fibras vegetales (verduras, legumbres, cereales integrales) alimentan distintas cepas bacterianas, mientras que los alimentos fermentados —yogur, kéfir, chucrut, kimchi— introducen bacterias vivas útiles. Pero el eje funciona en ambas direcciones: el estrés crónico altera a su vez la composición del microbiota, creando potencialmente un círculo vicioso. Cuidar la alimentación y cuidar el estrés son, desde esta perspectiva, dos caras de la misma moneda para el bienestar mental.
Fuentes
- Mind, Mood and Microbiota — Gut-Brain Axis in Psychiatric Disorders (2024). International Journal of Molecular Sciences, 25(6).
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