El psiquiatra y neurocientífico Daniel Siegel, profesor en la UCLA y uno de los pioneros de la ‘neurobiología interpersonal’, popularizó una frase que se ha convertido en un pilar de la crianza consciente: ‘name it to tame it’, es decir, ‘nómbralo para domarlo’. La idea es tan simple como respaldada por evidencia de neuroimagen: cuando un niño —aunque esto también aplica a los adultos— se ve desbordado por una emoción intensa como la rabia, el miedo o la frustración, la parte más racional del cerebro, la capaz de razonar y calmarse, queda temporalmente en segundo plano frente a las regiones más instintivas y emocionales.
Poner en palabras lo que se está sintiendo, con calma y sin juzgar —‘veo que estás muy enfadado porque…’, o simplemente ‘estoy sintiendo ansiedad en este momento’— ayuda a reactivar precisamente esa parte racional del cerebro, reduciendo la intensidad subjetiva de la emoción. Los estudios de neuroimagen realizados por Siegel y su equipo, junto con investigaciones posteriores de otros grupos, muestran que la actividad en la amígdala, la estructura cerebral asociada a la respuesta de miedo y alarma, disminuye visiblemente en el mismo momento en que una persona encuentra las palabras adecuadas para describir lo que siente.
Aplicarlo en familia no requiere formación clínica: la próxima vez que un hijo —o una pareja, o uno mismo— se vea desbordado por una emoción fuerte, el primer paso útil no es buscar de inmediato una solución, sino simplemente nombrar con calma lo que está ocurriendo. A menudo eso ya es un primer paso suficiente para empezar a calmarse, incluso antes de abordar el problema que desencadenó la emoción.
Fuentes
- Siegel, D.J. & Bryson, T.P. (2011). The Whole-Brain Child.
- Estudios de neuroimagen sobre ‘affect labeling’ y actividad de la amígdala (Lieberman et al., UCLA).
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