Un cliente pide una excepción que el reglamento no prevé. Un colaborador leal pero en dificultades no alcanza los objetivos. Dos plazos chocan. Ningún procedimiento dice qué hacer «en este caso concreto». Hace más de 2.300 años, Aristóteles tenía un nombre para la capacidad que hace falta en estos momentos: phronesis, la sabiduría práctica.

Qué es la phronesis

En la Ética a Nicómaco (libro VI), Aristóteles distingue el conocimiento teórico de la capacidad de actuar bien en situaciones concretas. El phronimos, la persona prudente, sabe captar lo que importa en un caso particular y elegir el comportamiento adecuado. No aplica una fórmula: sabe cuándo una regla debe seguirse al pie de la letra y cuándo debe interpretarse a la luz de su finalidad. Para Aristóteles la virtud está en el «término medio» (libro II), que no es una media matemática sino que varía con la situación: la misma franqueza puede ser valentía con un cliente enfadado y dureza con un compañero en duelo.

Qué dice la investigación

Los psicólogos Barry Schwartz y Kenneth Sharpe (2006, Journal of Happiness Studies) retomaron a Aristóteles para sostener que la sabiduría práctica une dos ingredientes: la voluntad moral, el deseo de hacer lo correcto, y la destreza moral, la capacidad de saber cómo hacerlo en la práctica. Según los autores, un exceso de reglas rígidas e incentivos puede debilitar justo esta capacidad, porque invita a ejecutar en lugar de juzgar. Conviene aclarar que es una argumentación teórica apoyada en ejemplos, no un experimento. Más cerca de las organizaciones, Intezari y Pauleen (2018, Decision Sciences) proponen, con un enfoque de teoría fundamentada, un modelo de cómo los directivos toman decisiones «sabias», llevando la sabiduría práctica a la investigación sobre gestión.

Un pequeño método para las decisiones difíciles

  1. Mira el caso concreto. ¿Cuáles son los hechos? ¿Quién está implicado? ¿Qué lo hace distinto de una situación «estándar»?
  2. Recuerda la finalidad. ¿Para qué sirve realmente la regla o tu puesto? Para quien liquida siniestros, por ejemplo, la finalidad es una indemnización justa y puntual, no solo un expediente cerrado.
  3. Escucha a quienes afecta la decisión, antes de decidir y no después.
  4. Elige, explica y revisa. Expón tus razones y revisa el resultado: la sabiduría se entrena con la experiencia reflexionada.

Ojo: no es una invitación a ignorar las reglas

En sectores regulados, como el asegurador, las normas y los procedimientos protegen a clientes y trabajadores y deben respetarse. La phronesis trabaja dentro de ese perímetro: hace falta donde la regla deja margen de juicio, o donde dos reglas entran en tensión.

Desde el lunes por la mañana

Cuando tomes una decisión que no está «en el manual», escribe tres líneas: los hechos, la finalidad, las personas afectadas. Después decide. Una semana más tarde, relee: ¿qué harías diferente?

Y vosotros: ¿en qué situación de trabajo «seguir las reglas» no fue suficiente?

Fuentes

  • Aristóteles, Ética a Nicómaco, libros II y VI.
  • Schwartz, B., & Sharpe, K. E. (2006). Practical wisdom: Aristotle meets positive psychology. Journal of Happiness Studies, 7(3), 377–395. https://doi.org/10.1007/s10902-005-3651-y
  • Intezari, A., & Pauleen, D. J. (2018). Conceptualizing wise management decision-making: A grounded theory approach. Decision Sciences, 49(2). https://doi.org/10.1111/deci.12267
  • Schwartz, B., & Sharpe, K. (2010). Practical Wisdom: The Right Way to Do the Right Thing. Riverhead Books.

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