«Sapere aude»: atrévete a saber, ten el valor de servirte de tu propio entendimiento. Con este lema Immanuel Kant respondió, en 1784, a una pregunta planteada por una revista berlinesa: ¿qué es la Ilustración? Su respuesta, en el breve ensayo «Respuesta a la pregunta: ¿qué es la Ilustración?», sigue siendo una de las páginas más citadas de la filosofía, y también nos habla a nosotros.

Para Kant, la Ilustración es la salida del ser humano de una minoría de edad de la que él mismo es culpable. La «minoría de edad» es la incapacidad de servirse del propio entendimiento sin la dirección de otro. Y la culpa es nuestra, dice Kant, cuando la causa no es la falta de inteligencia, sino la falta de decisión y de valor.

Kant sabe bien por qué resulta tan cómodo quedarse en esa condición: si otro piensa por nosotros, nos ahorramos el esfuerzo. Un libro que razona en nuestro lugar, un guía que tiene conciencia por nosotros, un médico que decide la dieta: mientras podamos pagar o delegar, no hace falta esforzarse. Pensar por uno mismo lleva tiempo, expone al riesgo de equivocarse y, a veces, al desacuerdo con quienes nos rodean.

¿Qué significa hoy? No significa rechazar a los expertos ni hacerlo todo solos: sería otra forma de ingenuidad. Significa distinguir entre confiar después de haber entendido y delegar por pereza. Vale para las noticias que leemos, para los consejos que nos llegan de las redes sociales, para el algoritmo que nos sugiere qué mirar y, en el trabajo, para ese «siempre se ha hecho así» que nadie ha comprobado nunca.

Un ejercicio práctico, en tres preguntas ante una creencia o una noticia: ¿quién lo dice? ¿Con qué base? ¿Qué cambiaría si no fuera verdad? Una creencia por semana basta para entrenar el músculo. Si os recuerda el mito de la caverna de Platón, del que hablamos hace unos días, no es casualidad: el hilo que los une es el esfuerzo, y el valor, de mirar más allá de las sombras.

Una precisión, por honestidad: Kant no invita a rebelarse por principio. En el mismo ensayo distingue el uso público de la razón, que debe ser libre, del uso que se hace en un cargo o función, donde se puede obedecer sin dejar de pensar. El valor que pide es, ante todo, interior. Y vosotros, ¿qué creencia habéis comprobado hace poco descubriendo algo inesperado? Contadlo en los comentarios.

Fuentes

  • Kant, I. (1784). Beantwortung der Frage: Was ist Aufklärung? Berlinische Monatsschrift.
  • Stanford Encyclopedia of Philosophy, «Immanuel Kant». plato.stanford.edu

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