Hay días en que el mundo parece demasiado grande y nosotros demasiado pequeños. Las noticias pesan, las preocupaciones se acumulan y no sabemos por dónde empezar. En 1759 un filósofo francés dio una respuesta sorprendentemente sencilla.

Ese año Voltaire publicó Cándido, una novela breve y feroz. El joven Cándido, criado con la idea de su maestro Pangloss de que «todo va lo mejor posible en el mejor de los mundos posibles», atraviesa guerras, naufragios y traiciones. Al final se encuentra con sus compañeros en una pequeña granja y, a la retórica habitual de Pangloss, responde con una frase sencilla: hay que cultivar nuestro jardín.

Los críticos discuten desde hace siglos qué quiso decir. Hay quien lee la frase como una retirada del mundo y quien la lee como una invitación a mejorarlo con un trabajo concreto, pieza a pieza. Algunos ven en ella un homenaje a la empresa de la Encyclopédie, otros una manera de vencer el aburrimiento y atender las necesidades básicas. Quizá la fuerza de la frase está justo ahí: no promete salvar el mundo, pero indica por dónde empezar.

La jardinería, tomada al pie de la letra, tiene cierto respaldo en la investigación. Un metaanálisis de Masashi Soga, Kevin Gaston y Yuichi Yamaura, publicado en Preventive Medicine Reports, reunió 22 estudios con 74 comparaciones entre quienes practicaban jardinería y quienes no: los jardineros mostraban menos depresión y ansiedad y un índice de masa corporal más bajo, con más satisfacción con la vida, calidad de vida y sentido de comunidad. Los autores señalan, sin embargo, un posible sesgo de publicación: los resultados seguían siendo positivos tras la corrección estadística, pero conviene leerlos con cautela.

El «jardín» puede ser una maceta de albahaca en el balcón, pero también una relación que cuidar, una tarea que terminar, un rincón de la casa que ordenar. El truco es elegir una pieza pequeña y concreta y ocuparse de ella con regularidad, aunque sean solo diez minutos al día. No borra las grandes preocupaciones, pero puede devolver la sensación de tener un poco de control y de ser útiles a algo y a alguien.

Y vosotros, ¿cuál es vuestro jardín hoy? Contádmelo en los comentarios: puede ser una hierba aromática o un proyecto, una llamada o un escritorio por ordenar.

Fuentes

  • Voltaire (1759), Candide, ou l’Optimisme.
  • «Candide», Wikipedia (fecha de publicación e interpretaciones críticas del final).
  • Soga M., Gaston K.J., Yamaura Y. (2017). Gardening is beneficial for health: A meta-analysis. Preventive Medicine Reports, 5, 92-99 (publicado en línea en 2016).

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Avatar Floriana Missori

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